¿Por qué, a qué vienen los zapatistas?


El anuncio del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de que visitará la Ciudad de México en el próximo mes de diciembre ha abierto muchas interrogantes y conjeturas. ¿Quiénes vienen? ¿A qué y por qué? ¿Cuál es su lucha, cuáles sus metas? ¿No que habían ya desaparecido? Sin querer hablar por un movimiento tan complejo e importante aquí ofrecemos algunas anotaciones.

Lo primero es decir que los zapatistas regresan a México después de 20 años.

Vienen 1,509 delegados. Con su viaje vemos que siguen en lucha, que no se han rendido ni claudicado y que tampoco se han vendido al gobierno.

Vienen de Chiapas donde viven en miles de pueblos y comunidades rebeldes que luchan por un mundo mejor.

Traen varios objetivos.

El más importante consiste en escuchar y apoyar a las familias y colectivos buscadoras que a pesar de su dolor tan feo han sido tratadas por el gobierno, ya no digamos por los narcos.

Pensamos que las buscadoras reflejan mejor que nadie la mentira que vive este país, donde supuestamente todo está bien y el gobierno es una maravilla.

Más de 140 mil desaparecidos y miles de feminicidios, once mujeres asesinadas y 45 personas desaparecidas o secuestradas cada día con la complicidad o ineptitud del gobierno. Una pesadilla en que vivimos.

Les invitamos a acompañar a las buscadoras. No dejarlas que enfrenten solas ese monstruo violento que devora al país.

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Un segundo objetivo de la gira radica en remendar un movimiento nacional de lucha contra el sistema capitalista y contra el patriarcado, el racismo y el imperialismo.

Sí luchar pero los zapatistas lo hacen sin buscar tomar el poder.

Es decir, el movimiento zapatista no busca prevendas, ni presidencias municipales, ni gobernaturas, ni diputaciones, ni huesos en el gobierno ni la presidencia. Nada.

Su objetivo tampoco es el de crear un partido que se diga revolucionario, que trate de derrocar al gobierno para poner otro gobierno.

Lo explican diciendo que no quieren crear más malditas pirámides.

Su objetivo no es tomar el poder, pues, solo quieren algo un poco más dificil, nomás construir un mundo nuevo.

A ese movimiento le llaman la Sexta, pues se fundó en 2005 publicando un hermoso manifiesto titulado Sexta declaración de la selva lacandona y que se puede encontrar en internet.

Hoy los y las zapatistas quieren tejer más la Sexta y también a eso vienen a México. Nos invitan a todos los colectivos y personas que luchamos a seguir resistiendo contra el capitalismo, el patriarcado y las pirámides. A reunirnos con ellos, pues.

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Tercero. Entonces, si no buscan tomar el poder ¿cómo luchan? Mirando hacia abajo y tejiendo el común, nos dicen. ¿Qué es eso del común?

Para explicarlo, nos hablan de lo que han visto en Chiapas y otros estados.

Dicen que el gobierno está creando un caos en el campo haciendo que las tierras de labor se estén “pedaceando”, es decir, dividiendo en parcelas cada vez más chicas.

Es un absurdo y contra eso los zapatistas proponen unirse y trabajar la tierra en común.

Lo que pasa, explican, es que el programa del gobierno “Sembrando vida” otorga una beca por parcela.

Entonces los vecinos que sí le entran a los programas de gobierno –los zapatistas no le entran– dividen la tierra en dos, tres, cuatro parcelas para obtener dos, tres o cuatro becas. La pedacean.

Les dan dinero y los encadenan al gobierno, a apoyar sus partidos y asistir a sus reuniones. Ya ni quieren trabajar, nomás esperan el día que les dan su beca para irse a emborrachar.

Y luego pierden la beca y se quedan sin dinero y tampoco sin tierra porque ya la pedacearon mucho. O hasta la vendieron, quizás para probar suerte en Estados Unidos.

Los zapatistas tienen tierra, miles de hectareas que recuperaron en el levantamiento de 1994 y sigue en sus manos, es decir, en manos de comunidades autónomas.

Ser autonomos quiere decir que no piden nada ni nada dan al mal gobierno ni a sus partidos. Se gobiernan por sí mismos.

Tienen sus propias escuelas y clínicas de salud autónomas. Tienen su ejército que los protege de los delincuentes. Tienen su propio sistema de justicia sin jueces ni policías corruptos.

Defienden su cultura, su lengua, su vida comunitaria, su futuro.

Así han construido una calidad de vida con dignidad y esperanza. Muy diferente a la vida en comunidades indígenas que no estan organizadas.

La tierra que tienen es la base de su autonomía.

Pero un gran problema es qué hacer cuándo llegan vecinos que no son autónomos sino partidistas seguidores del gobierno y que no tienen o perdieron la tierra.

Llegan pidiendo –a veces exigiendo– que les den un pedazo de la tierra zapatista.

Antes, en el pasado, cuando les daban un pedazo, sucedia que se llevaban con su tierra, se hacían los occisos, ya no querían colaborar, y mejor se iban con el gobierno.

Hasta volvían a dividir o vender esa tierra y de vuelta se volvían a quedar sin nada.

En lugar de darles tierra, mejor trabajarla en común, les proponen ahora a sus vecinos que no son zapatistas.

Que la tierra no sea de nadie y sea de todos, pues de por sí la tierra no debe tener dueño. “Para todos, todo, nada para nosotros”, dicen.

El común les funciona mejor, se pueden organizar entre vecinos sin fijarse si unos son autónomos y otros a favor de los partidos de gobierno. No importa mientras sean de abajo.

Tienen maneras distintas pero hay algo muy importante que los une y empuja a mejor convivir en armonía y comunidad.

Justo lo que no quiere el gobierno. Con sus becas hace lo contrario, los empuja a dividirse, hacerse individualistas y consumistas. Luego andan peleándose entre sí.

Pierden su voluntad, están con el gobierno por la beca. Los hombres ya no quieren cultivar la tierra, ¿para qué? Las mujeres también reciben sus becas y entonces ya ni quieren cocinar. ¿Para qué? Mejor comprar sopas Maruchan y cosas así.

Lo mismo con la educación. Hay un caso muy reciente con las escuelas.

En el ejido Culebra en Chiapas las autoridades locales del mal gobierno encarcelaron y multaron a varias familias zapatistas por no llevar sus hijos a la escuela.

Es que los llevamos a nuestras escuelas autónomas, explicaron.

Pero eso no, quieren que vayan a sus escuelas de gobierno. ¿Por qué? No que les preocupe la educación de los niños, no.

Lo que pasa es que el gobierno de la 4T les da más dinero a la escuela si llegan más niños… Pura corrupcipon, autoritarismo y violencia.

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Cuarto. Entonces queremos que cuando lleguen los zapatistas a México nos ayuden a entender qué es eso del común en sus propias palabras.

Hemos escuchado hermanos y hermanas que dicen que el común está bien para Chiapas pero que no para la ciudad. Acá dizque la vida es muy distinta y ni siquiera tenemos tierra de labor ni sabemos cultivarla.

Eso del común ¿cómo se puede hacer en las ciudades?

Bueno, los y las zapatistas nos han dicho que la situación sí es muy diferente, pero sin embargo, que le busquemos a encontrar el común. Y en efecto, rascándole sí vemos que hay puntos en común.

  • Uno es es que también acá estamos siendo oprimidos y explotados por el capitalismo, el racismo y el patriarcado. Y acá las cosas tampoco están muy bien, aunque el gobierno diga que sí. Vemos que el capitalismo en México y en mundo se está poniendo cada vez más violento y agresivo. Tenemos que defendernos o morir entre sus garras. No creemos que se vaya a reformar, educar o humanizar. Al revés, cada vez lo vemos más bestial.
  • Otro punto en común es que pensamos igual que los zapatistas en torno al gobierno. No nos interesa ganar las elecciones ni crear otro partido. Conocemos algo de la frustrante historia de revoluciones y gobiernos progresistas del Siglo 20 y 21. Por eso sentimos que el cambio tiene que venir de abajo y sin construir más pirámide de poder. Sentimos la angustia de compas que quieren tener un mapa o manual, pero les decimos que caminamos preguntando porque los mapas que había ya no funcionan bien.
  • Un punto más es que igual que en Chiapas, acá hay que aprender a luchar en común con todos, todas y todes acá que sufrimos abajo. Celebremos que sean diferentes,. No importa tanto que no sean autónomos, incluso que no sean de izquierda. En un mundo rumbo al colapso, la división de los y las de abajo vs los de arriba es mucho más importante que la ya vieja división de izquierda contra derecha.

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Conclusión. Por todo lo anterior ¿qué nos toca? Bordar autonomías en todos lados. Es decir tejer comunidad estemos donde estemos, crear confianza y proyectos mutuos con nuestros vecinos, parientes, compañeros de trabajo, estudio, fe, etc., etc. Autonomía es echar a andar todo lo que nos una por una vida digna sin depender o subordinarse a un partido o gobernante o empresario que nos arrastre a sus agendas. Bordar valores de mutua protección, cuidado y amistad en vez de los dogmas capitalistas de egoísmo, consumismo y gandallismo.

Apoyemos la visita de los y las zapatistas a México y su tarea de reunirse, abrazar y tejerse con los colectivos y familias buscadoras. Porque hay pueblos originarios y familias buscadoras que siguen luchando sin rendirse aun con todo en contra, y justo porque no se venden abren grietas de otro mundo posible sin violencia ni explotación.

Más información sobre el movimiento zapatista, su gira por la vida a la Ciudad de México en diciembre y su abrazo a las buscadoras en: Dosier zapatista

Raicesenresistencia.org/2026/10/12/dossier-zapatista


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