Guardianes de los bosques: Canadá

5 de septiembre, 2025

La serie de videos “Los guardianes de los bosques” examina la profundidad de la actual crisis ecológica en cinco de los mayores bosques del mundo, pulmones cruciales para el planeta Tierra localizados en Nueva Guinea, Brasil, Canadá, Gabón y Mongolia. En los cinco casos, la crisis es ocasionadas por la devastación industrial y el calentamiento de la tierra, a su vez resultado de la industrialización salvaje.

Los videos presentan también los esfuerzos desesperados de pueblos originarios en esas regiones por proteger los bosques que son su hábitat. Como en casi todos lados, el oficio de defensor o defensora de la Madre Tierra es peligroso pues al enfrentar intereses empresariales y a los gobiernos, arriesgan su integridad e incluso su vida.

Esta serie fue producida en Europa con la intención de subrayar la intervención de gobiernos y ONGs progresistas. Pero no puede eclipsar que las y los guardianes verdaderos de los bosques no son otros que los pueblos originarios.

Traducción y transcripción del alemán por Cecilia Dávalos.

Original: Die Hüter des Waldes

Mackenzie-Mountains-Canada

Canadá, vuelta a las raíces

La aguja boreal de Canadá comprende 270 millones de hectáreas con montañas y ríos, que forma casi el 60% de la superficie del país. Es uno de los bosques mejor conservados del planeta, almacena bióxido de carbono y conforma un lugar seguro para miles de especies de animales. A pesar de las bajas temperaturas de hasta 55 grados bajo cero, vive aquí la mayoría de los habitantes canadienses.

Desde hace miles de años los colectores y cazadores nómanas han vivido y cuidado de los bosques gracias a su estrecha conexión con la naturaleza.

A la llegada de los europeos y con el descubrimiento del petróleo y los recursos minerales, los nativos fueros echados de sus tierras. Debido al calentamiento global y a la desmedida explotación de los recursos naturales, el bosque boreal se ve amenazado como nunca antes.

Los habitantes naturales han reaccionado frente a esta situación obligando al gobierno a participar en el rescate. Se ha creado una red de protectores de la tierra. Cientos de estos están repartidos por todos los territorios, entre ellos se encuentra Twyla. Con sus cuatro hijos orienta sus conocimientos a la sabiduría de sus antepasados.

Twyla Edgi-Masuzumi, mujer de la nación indígena K’ahsho Got’ine, comparte palabra:

“Miles de años vivieron mis antepasados en este valle, lo recorrían días enteros para alimentar a la familia, un pueblo muy fuerte. Estoy orgullosa de ser una K’ahsho Got’ine.

“Cada uno tiene una fase difícil en su vida. En mi caso fue que había perdido la conexión con mi pueblo. Mi padre entonces me habló y me trajo a nuestra tierra. Aquí aprendí mucho sobre ella, y ahora quiero rescatarla.”

“Nos ocupamos de la tierra y la tierra se ocupa de nosotros. Les enseño a mis hijos las utilidades de plantas, cortezas de árboles, insectos…. y que cuando se toma algo se debe igualmente dar algo, y si no hay nada que dar, se habla y agradece. Uno se retira y no molesta más. Siempre me oriento a la sabiduría de los que vivieron antes de nosotros, y escucho como decían que iba a ocurrir algo fuerte, malo.”

Eso fuerte y malo posiblemente sea la llegada de los europeos que al instalarse con sus enfermedades causaron la muerte de miles de los habitantes originales. Los sobrevivientes se vieron obligados a dejar su vida nómada y asentarse en los caseríos hechos por los colonizadores obligándolos a hacer a un lado su vida en bosques y montañas ignorando sus hábitos y tradiciones.

“Grupos nativos se han acostumbrado al confort de la vida moderna, pero conservan las heridas de su pasado.

“Existe una iglesia muy bonita pero no acuden muchos porque persiste el resentimiento. Es uno de los períodos más oscuros y dolorosos de la historia canadiense. Con el pretexto de controlar la población, las autoridades llevaron a cabo un programa de asimilación, arrancaron a aproximadamente 150,000 niños de su familia y su medio para llevarlos a internados en los que tenían que aprender el idioma de los colonizadores. Su propio lenguaje estaba prohibido. Sus padres no volvieron a saber de ellos, algunos niños murieron y fueron enterrados enfrente de la escuela.

“Desarraigados, los jóvenes perdieron la conexión con sus raíces, y el renacimiento de nuestra cultura sólo puede darse relacionándose nuevamente con los bosques. Nuestra orientación es la Madre Tierra.”

“En 2019, un programa fue creado por los guardianes del bosque. Éste juega un papel muy importante para la conservación de la mayor parte del territorio. Los guardianes son lo ojos y oídos de los bosques, han creado vigilantes de la naturaleza y patrullas para tener a la vista la fauna, los ríos y los árboles. Tienen cámaras de observación colocadas en lugares estratégicos. Con eso completan el programa que se basa en los conocimientos de los antecesores. Sólo ellos pueden transmitir la sabiduría de siglos, dónde se encuentran las medicinas, dónde los animales, cómo se convive con ellos.

“Por ejemplo, una de sus leyes dice que un estanque construido por un castor no debe ser removido por ninguna razón, porque al mismo tiempo es útil para que los peces no sean arrastrados por la corriente, y para algunas aves que construyen sus nidos a las orillas de los ríos. El nombre de un río o de un lugar y su significado fluya con sus recuerdos… cada momento con los mayores de nuestro pueblo es muy valioso por todo lo que nos transmiten.

“En la reserva natural viven muchas especies en peligro de extinción. Los guardianes han instalado más de 200 cámaras para observar el movimiento de los animales y obtener datos de su comportamiento frente al constante aumento del cambio climático.”

Norman Wells oil

Más de la mitad del petróleo canadiense proviene de la Bahía de Mackenzie donde se sitúa gran parte del territorio de los nativos. La explotación de los bienes fósiles los afecta no sólo a ellos sino a grandes zonas aledañas, y naturalmente a los seres vivientes de las orillas. A 140 Kms. de distancia de Fort Good Hope, donde radica Twyla, se encuentra Norman Wells, región petrolera. Al construir la refinería y el pueblo para los trabajadores, los indígenas fueron expulsados de sus territorios.

Actualmente están organizados teniendo incluso una representante en el senado, la que se ha vuelto guardiana oficial de los bosques y lucha por los derechos de su pueblo.

Constantemente vigila la refinería para registrar los movimientos y cambios.

“Esa llama que se ve siempre está prendida, desde hace un siglo aproximadamente, su presencia no se puede ignorar. Destruyen todo los alrededores, toman lo que se encuentran sin el mínimo respeto. Nosotros luchamos no sólo por nuestra generación, sino que pensamos en cinco, seis, siete generaciones después. Y hemos descubierto todavía cosas más graves, muchas fugas que habían pasado desapercibidas y ocasionan daños irreparables en cientos de años. Entre otras cosas contaminan nuestra agua. Naturalmente los gerentes de la refinería dicen haberla examinado sin encontrar elementos perniciosos. Por eso toda la comunidad tiene que ir por agua al centro donde se vuelve a hacer potable.”

Constantemente se unen más indígenas al grupo de los guardianes. Dos veces al año sacan pruebas del agua y las envían a laboratorios. Se han encontrado ya cantidades preocupantes de mercurio por ejemplo, que puede provocar cáncer u otras enfermedades graves, así como influir negativamente en el medio ambiente y la cadena alimenticia. Además de que las perforaciones y los sistemas de la refinería influyen definidamente al calentamiento global y a que se derritan los hielos permanentes provocando con esto la emisión de materias dañinas que llevan miles de años bajo sus capas.

Twyla comprende la riqueza de la naturaleza aprendiendo los pasos requeridos para vivir una vida cotidiana pura. Aprende como obtener alimentos pescando al perforar las gruesas capas de hielo, cazar para aprovechar la carne y el uso de las pieles en su vestimenta. También aprende a observar el comportamiento de los animales como seres convivientes. Observar el águila y comprender su idioma le dará señales para encontrar alimento cuando está cazando. Cazar es un acto sagrado su nación. Para los que no son de su cultura les es difícil comprender estas formas en las que ellos entienden que los animales ofrecen su vida para que puedan sobrevivir. Por eso nunca exhibirían como trofeo de caza o los usarían para el comercio. Es un regalo de la naturaleza que se comparte entre todos. Por eso cuidan la naturaleza, porque es la única forma de vivir en la tierra.

Sus antepasados vivían en forma espiritual el contacto con la tierra y lo que de ella recibían. Que la tierra no sólo es un elemento físico o un lugar de dónde sacar lo necesario, sino es un lugar sagrado del que provenimos y al que le debemos la vida. En largas excursiones de aprendizaje, Twyla también aprende el idioma de su pueblo.

Cada año, ella invita a jóvenes desarraigados por los colonizadores a la fiesta de primavera. Allí les muestran su forma de vida y les ofrecen un sentido de vivir profundo en el mundo. Muchos jóvenes sufren del vacío resultado de vivir desconectados de lo que traen en la sangre. Se les ve en los ojos, en la cara, en el cuerpo desganado y desejercitado. Estar en un ambiente lejos de la ciudad, andar en esquíes, acampar en paisajes nevados les cambia inmediatamente la actitud negativa que han adquirido frente a la vida..

Quizás sea el principio de un largo proceso, pero mientras más jóvenes acudan al llamado y participen en las actividades –conociendo la alegría de ser parte de una colectividad que fue relegada injustamente por su pensar y sentir– se darán cuenta de que esta es la tierra con la que están conectados. Entonces se irá completando el rescate de su cultura, la gran misión que se ha impuesto Twyla.


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