Semillas de civilizaciones alternativas

Introducción

En octubre de 2023, después de casi dos años de su histórico viaje a Europa, el EZLN anunció cambios importantes en la perspectiva de su movimiento. En 20 comunicados –o veinte partes de un comunicado sin título– los zapatistas revisaron la situación mundial, nacional y regional y anunciaron importantes cambios y propuestas.

Revisando la situación mundial a través de un poema del nicaragüense Rubén Darío, y coincidiendo con el inicio del genocidio actual contra el pueblo palestino, el EZLN describe la profundización de la crisis civilizatoria a la que definen como “tormenta” y propone al movimiento zapatista en todo el mundo un nuevo objetivo, que podemos llamar estratégico, con un plazo de 120 años. Le llaman el día después (de la tormenta).

A nivel nacional, estos comunicados subrayan los fracasos del gobierno en turno dando un gran reconocimiento a las mujeres y familiares buscadoras de personas víctimas de desaparición forzada. Con razón explica que el crecimiento de la “profesión” de buscadora es el mejor indicador del fracaso de “una propuesta política en el poder”. Y sugiere redirigir la lucha buscando y acompañando a las buscadoras.

Asimismo, tras revisar la desastrosa situación en Chiapas, el EZLN anuncia cambios sorprendentes al sistema político autónomo en las comunidades y pueblos maya zapatistas. Dedica mucha atención a explicar cómo las comunidades y pueblos zapatistas llegaron a la conclusión de desaparecer las juntas de buen gobierno y los municipios autónomos; explica que se estaban volviendo piramidales, y anuncia que serán reemplazadas por otras formas de tomar decisiones más horizontales (una “pirámide invertida”).

Finalmente, los comunicados sitúan al “común” el nuevo horizonte del movimiento zapatista y hacen una primera presentación de cómo lo que entienden.

Un mensaje central que permea los 20 comunicados es confirmar la profundización de la tormenta y el llamado urgente a enfrentarla mediante esa táctica que el EZLN sintetiza como “resistencia y rebeldía”. Pero además, los comunicados proponen lo que podemos llamar un principio de esperanza ofreciendo la convicción de que la vida sobrevivirá la colosal caída de lo que podemos llamar modernidad industrial. El tema no es si la humanidad extinguirá o no, que de por sí sobrevivirá. El problema consiste en qué hacer durante y después de la tormenta, es decir, qué hacemos para lograr que tras la tormenta, y en las condiciones más adversas, prevalezca la libertad con responsabilidad social, la ética del todo para tod@ y nada para nosotr@s, y los principios del mandar obedeciendo en un mundo donde quepan muchos mundos.

Los 20 comunicados van dirigidos principalmente a las personas y colectivos firmantes de la Declaración por la vida publicada en enero de 2020 y que así se sitúa como el documento programático más importante del movimiento zapatista quizás desde la Sexta Declaración de junio de 2005. Uno de los 20 comunicados se burla de periodistas inescrupulosos que sin entender los cambios, anuncian el fracaso del EZLN. Los comunicados están llenos de detalles y notas importantes dedicadas a difundir los avances en la conciencia y acción de los pueblos y la organización de la autonomía en las comunidades maya zapatistas en Chiapas enmedio y a pesar de las catástrofes, violencias, narcos y caos que engullen la región. Nada reemplaza la lectura y el estudio directo de estos 20 comunicados íntegramente publicados en Enlace Zapatista.

Los 20 comunicados, en suma, expresan un cambio más en la larga marcha del movimiento zapatista que en más de 40 años se ha reinventado extraordinariamente manteniendo una continuidad igual de extraordinaria sintetizada en su vocación anticapitalista, su propuesta de privilegiar la lucha desde abajo, y su slogan de no rendirse, no venderse y no claudicar. Hace unos 40 años fundaron el Ejército Zapatista, hace unos 30 años declararon la guerra al gobierno mexicano y su partido de estado, hace unos 25 definieron que su lucha iba por la autonomía y contra el neoliberalismo, y hace unos 10 advirtieron de la tormenta. En 2023, en el contexto de una expansión de fascismos, violencias, guerras y militarismos, y después de la pandemia del covid y su viaje a Europa, los 20 comunicados dieron un nuevo giro en su movimiento, el cual poco a poco se desarrollará y entenderá mejor.

Lo que sigue es un breve recuento de esos comunicados que bien podemos llamar semillas de civilizaciones alternativas a la modernidad capitalista.

(Nota: Todas las ilustraciones proceden de Enlace Zapatista)

Los 20 comunicados

El primero y el segundo arrancan discutiendo la situación mundial a través del poema de Rubén Darío, Los motivos del lobo. Contemporáneos del inicio de la etapa actual del genocidio contra el pueblo palestino que ha conmovido al mundo, estos comunicados introducen un lenguaje alegórico comunicable e inclusivo entre pueblos que resisten en geografías, culturas, lenguajes y cosmovisiones distantes. El #3 propone un objetivo para el movimiento: posibilitar que Deni, una niña que ha de nacer dentro de 120 años, crezca como una chica libre y responsable. En el #4 vemos avanzar la tormenta en Chiapas de la mano del gobierno y su “crimen desorganizado” a la vez que sorpresivamente anuncian la desaparición de los municipios autónomos (MAREZ) y las juntas de buen gobierno (JBG) e nos invitan a la celebración por el 30/40 aniversario del EZLN. El #5 despedaza a periodistas y analistas que leyendo el #4 anuncian el supuesto fracaso del zapatismo. El #6 es un gran reconocimiento a las mujeres buscadoras de personas desaparecidas. Con razón explica que su crecimiento es el mejor indicador del fracaso de “una propuesta política en el poder”. Y sugiere redirigir la lucha buscando a las buscadoras. El #7 anuncia el regreso de Don Durito con inteligencia artificial (AI) y publicita la película Blue Beetle. El #8 sigue los pasos del Popol Vuh presentando a la diosa Ixmucané como madre del esfuerzo que permitió en colectivo comprender la importancia de lo común. El #9 presenta la nueva estructura de la autonomía zapatista. El #10 es un análisis crítico de los MAREZ y las JBG. El #11 es un precioso video donde las zapatistas aprenden a andar en bicicleta y a potenciar su movilidad.

En el #12 Moisés, entrevistado por Marcos, mira con optimismo al porvenir: “¿Por qué decimos que a la pesadilla que ya está, y que no hará sino empeorar, seguirá un despertar? Bueno, porque hay quienes, como nosotros, estamos empeñados en mirar esa posibilidad. Mínima, es cierto. Pero todos los días y a todas horas, en todas partes, luchamos porque esa mínima posibilidad vaya creciendo y, aunque pequeña y sin importancia -como una semilla diminuta-, crezca y, algún día, sea el árbol de la vida que será de todos los colores o no será.”

En el #13, “Dos partidos de futbol y una misma rebeldía” vemos al Comando Palomitas y a un equipo en Chipre “siguiendo la antigua y probada regla zapatista de ´No juegues con las reglas del enemigo´”. El #14 ofrece la segunda alerta de aproximación y la regla del tercero excluido que presentaremos más abajo. El #15 es otro impresionante video con imágenes de trabajos artesanales de insurgentas e insurgentes en preparativos para la celebración de los 30 años del inicio de la guerra contra el olvido. En el #16 las “jóvenas y jóvenes zapatistas practican un bailable-teatro-cumbiero para la celebración de los 30 años.” El #17 y #18 discuten el significado y la importancia de la memoria, la rabia y la digna rabia para la rebeldía y la lucha.

Un video en el #19 es como el tráiler de una obra donde jóvenes zapatistas escenifican cómo sus cultivos son destruidos por el Tren llamado Maya para que luego un humo tóxico –metáfora de la contaminación- mate a todos, los de arriba y l@s de abajo, mientras un muchacho y una niña logran escapar corriendo rumbo al porvenir. Finalmente, en el #20, “El Común y la No Propiedad” el Subcomandante Moisés explica la concepción y la naturaleza de la propuesta zapatista por “lo común” y “la base material sobre la que se construirá la nueva etapa que han decidido las comunidades zapatistas.”

Los comunicados son acompañados por imágenes que aparecen como un nuevo género del arte zapatista. Son composiciones donde en su mayoría contrastan un mundo gris y tenebroso con un futuro verde y luminoso. En varias de las composiciones, una niña llamada Dení contempla un entorno destruido, contaminado, en ruinas que parecen extraídas de los bombardeos en Gaza, azotado por una naturaleza enferma y enfurecida. En contraste aparecen las grietas, unas ranuras que permiten entrever otra realidad llena de color y naturaleza saludable. En el último comunicado, Dení ha cruzado la grieta y se encamina hacia el porvenir o el despertar. La bandera palestina ondea en su bicicleta. Estas obras de diseños gráficos no traen créditos.

La tormenta

La tormenta es sin duda uno de los concepto centrales en los 20 comunicados. Como bien sabemos, el EZLN ha insistido en explicar la situación táctica del mundo actual con la metáfora de la tormenta. En el #12, SupMoi insiste: “Y esto es importante porque ya tenemos encima la tormenta. La misma de la que advertimos hace casi 10 años. Lo primero que vemos es que la destrucción viene más rápido. Lo que pensamos que pasaría dentro de 10 años, ya está aquí.” Mencionada en múltiples comunicados, quizás donde más se desarrolle sea en #3, #4, #14 y #20.

En los comunicados, la tormenta tiene muchos aspectos; solo me referiré a cuatro de ellos: (a) la inconformidad de la naturaleza, (b) el desgarramiento del tejido social y la violencia que le acompaña, (c) la cultura de la inmediatez, y (d) la rabia-insolencia-rebeldía que todo esto provoca.

a) La naturaleza está inconforme, nos dice Moisés en #20.

“Su forma de protestar, cada vez [es] más fuerte y cada vez más terrible… Y el ser humano, bueno, lo que el sistema ha hecho con el ser humano es que está como pasmado. No reacciona.” Una de las consecuencias más inmediatas es que el calendario viene chueco:

“Ustedes… saben ya lo que está pasando con la madre tierra porque viven y trabajan en ella. Saben que está cambiando el tiempo. ´El clima´, como dicen los ciudadanos [o sea quienes viven en las ciudades]. Llueve cuando no toca, hay seca cuando no toca. Y así. Saben que las siembras ya no se pueden decidir como nuestros anteriores, porque el calendario viene chueco, cambiado pues.”

“Pero no sólo. También vemos que los comportamientos de los animales cambiaron, aparecen en zonas que no es su costumbre y en temporadas que no les toca. Aquí y en las geografías de pueblos hermanos, aumentan los que llaman ´desastres naturales´. En una misma geografía en un lado hay inundaciones y en otro hay sequía y se quedan sin agua… Como si la madre tierra dijera que hasta aquí nomás, que ya no. Como si la humanidad fuera una enfermedad, un virus que hay que sacar afuera vomitando destrucción.”

La crisis climática crece, ciertamente. El año 2023 fue el más caluroso de la historia y la temperatura promedio estuvo sólo 0.5 grados debajo del fatídico 1.5 marcado por el Acuerdo de París. En 2024, ya muchas regiones rebasaron el 1.5°C en México y el mundo por varios días. La sed asecha al 85 por ciento del territorio llamado México. Miles de cabezas de ganado en México han muerto, las cosechas de otoño-invierno han caído hasta 80 por ciento y la energía hidroeléctrica se redujo en 40% todo por la falta de agua.

b) Desgarramiento del tejido social y la violencia. Otro aspecto de la tempestad, nos dice el Subcomandante insurgente Moisés en #20, es “lo que llaman la descomposición social o que dicen que se rompe el tejido social porque la violencia.” Toda comunidad, nos dice el SupMoi, tiene normas, estén escritas o no. Sus integrantes aprenden qué se permite y qué no, qué comportamiento es correcto y cuál está mal. Pero ¿qué pasa cuando las cosas son al revés, cuando “se premia la maldad y se persigue y castiga la bondad”? Eso es lo que pasa en la tormenta. Criminales asesinos, secuestradores y violadores actúan con impunidad absoluta y sus fechorías son recompensadas por la cultura, la música y la ley. En cambio, un campesino indígena que ve que está mal la destrucción de un bosque que “se convierte en su guardián… es perseguido, encarcelado y, no pocas veces, asesinado… como el hermano Samir Flores.”

“Ahí se ve claro que el sistema está enfermo, que ya no tiene remedio, que hay que buscar por otro lado… ¿Qué se necesita para darse cuenta de esa enfermedad, de esa podredumbre de la humanidad?… Basta mirar, escuchar, sentir.”

c) Cultura de la inmediatez. “El capital ha logrado inculcar el inmediatismo y el negacionismo en el código básico cultural de los de abajo”, sostiene Marcos en su “hipótesis de la tormenta perfecta” (#14). Este código inmediatista es estructural para el funcionamiento del capitalismo y diametralmente opuesto a lo que racionalmente se necesita para percibir y reaccionar ante la tempestad. “Vemos que los grandes Mandones, los capitalistas, pues no les importa ya qué pasa mañana. Quieren ganar la paga hoy. Lo más que se pueda y lo más rápido posible”, agrega Moisés (#20): “No importa que les digas ´oyes, pero eso que haces destruye y la destrucción se contagia, crece, se convierte en incontrolable y regresa a ti. Como si escupieras para arriba o si orinaras contra el viento. Se te regresa, pues´.” Pero igual no escuchan. Resultado: “heredan muerte y destrucción.”

En contraposición, los pueblos zapatistas preparan una mirada de largo alcance como requisito indispensable para sortear sin perder la humanidad los crecientes desastres. Por eso se plantear ser una “buena semilla” que posibilite que la niña Dení crezca libre y responsable en 120 años. “Si no miramos a esa niña… dentro de 120 años, entonces no vamos a entender lo que estamos haciendo. No lo vamos a poder explicar a nuestros mismos compañeros. Y mucho menos lo van a entender los pueblos, organizaciones y personas hermanas de otras geografías.” (#3)

d) Rabia y rebeldía. Mientras la destrucción se profundiza, crece también la indignación, la rabia y rebeldía de las y los de abajo. En #5, el Capitán Marcos se burla sarcásticamente del enojo y miedo de los coletos de San Cristóbal:

“¡Horror!…Ahora los indígenas ya no bajan la mirada cuando los topas. Te miran como con irreverencia, con desafío, con rabia, como si nosotros fuéramos los intrusos y no ellos, como si nosotros fuéramos los criminales y no ellos. Antes eso sólo lo hacían los zapatistas, ahora cualquier chamulita te planta cara.” (#5)

La tempestad está provocando ciertamente todo tipo de reacciones, desde el crecimiento exponencial de mafias criminales y el auge imparable de movimientos neofascistas hasta la rebeldía de personas, colectivos, comunidades y pueblos que se organizan para confrontar la demencia de la bestia capitalista. Cómo empujar para un lado y no para el otro parece ser un dilema de nuestro tiempo.

La rabia, se pregunta Marcos en #18 “¿en qué momento, se convierte en digna? ¿Cuándo empieza a distanciarse del rencor y la venganza? ¿Se acerca a la justicia?… ¿Es la rabia el puente entre el dolor y la rebeldía? ¿En qué momento la angustia, la desesperación, la impotencia se convierten en rabia?… ¿Y si todas las rabias tienen una misma raíz y ellas, nosotros -los pueblos-, nos encontramos en esa raíz?… ¿Y si lo que nos une, a pesar de todas las diferencias, es una misma rabia? ¿Quién habrá de enfrentarnos? ¿Quién nos sentenciará a la misma derrota de antaño, de ahora, de hoy mismo? ¿Quién nos amenazará con un mañana igual al ayer?”

Dejemos de lado discusiones teóricas importantes sobre qué entendemos por “civilización” para concluir que la tormenta se asocia con una profunda crisis civilizatoria. Es decir una crisis de crisis, un entramado de muchas crisis que alimentándose unas a las otras parecen advertir colapsos próximos. La inconformidad de la naturaleza, el desgarramiento de los tejidos sociales y las violencias que le acompañan, el culto a la inmediatez capitalista y las rebeldías en ascenso en cada punto del planeta son fuertes expresiones de una crisis tremenda. Una tempestad que el movimiento zapatista advierte, aquilata y, lo más esencial, propone cómo enfrentar.

Principio de esperanza

En el #14, el Capitán Marcos presenta una hipótesis del todo pesimista y luego pasa a cuestionarla.

Esta es la hipótesis inicial: “Ya no hay remedio. Todo se va a la mierda… Esta catástrofe no incluye nuestra desaparición, sino algo peor: la extinción de la especie humana. Bueno, al menos tal y como la concebimos hoy.” Es decir, su transformación en una bestia sin ética ni empatía.

Marcos desarrolla varios aspectos de la hipótesis inicial, a la que nombra “la tormenta perfecta”: La convivencia entre el ser humano y la naturaleza es imposible pues la lógica del capital por una mayor ganancia mayor es irreversible. La producción de millones de desempleados, migrantes y aspirantes a delincuentes es inevitable; como lo es la conversión de gobiernos en sucursales de la border patrol. Las ciencias se convierten en formas de neomaltusianismo y las guerras en máquinas de exterminio. La bestia capitalista no ha de caducar, sólo se transformará.

Por eso, la conclusión de la “tormenta perfecta” es que las y los de abajo estamos perdidos. “No es posible delinear o construir una alternativa al colapso más allá de nuestra propia supervivencia como comunidades originarias.” La mayoría de la población está ciega, no ve o no cree posible que haya una catástrofe. El capital ha logrado inculcar el inmediatismo y el negacionismo en el código cultural de los de abajo. Ya no es posible “construir una alternativa que rebase lo mínimo local.”

Y sin embargo, esta hipótesis derrotista es cuestionable. Hay elementos que fundamentalmente la contradicen. Una es la pandemia del covid, dice Marcos, que al hacer retroceder momentáneamente la destrucción de la tierra mostró que aun es posible la convivencia equilibrada con la naturaleza. El capital no las tiene todas consigo.

Además, la persistencia de múltiples resistencias, de muchas personas que en muchas partes resisten, se rebelan y tratan de encontrarse hace tambalear al capitalismo.

Es necesario buscarnos. “Eso nos enseñan las Buscadoras: buscar es una lucha necesaria, urgente, vital.” Y como ellas, hay que aferrarnos a la más remota esperanza.

Pues “la sola posibilidad, mínima, ínfima, improbable hasta un porcentaje ridículo, de que las resistencias y rebeldía coincidan, hace trastabillar a la máquina.”

Muchas personas y colectivos, algunos inspirados por el zapatismo, indican que la lucha sigue y que no todo está perdido. Mientras hay resistencia y rebeldía, hay esperanza.

Finalmente, el Capitán pone una enigmática condición como necesaria para que la resistencia tenga éxito contra el capital:
La participación de las “brujas escarlatas”, dice, será decisivo para esta lucha.

El común como plan y objetivo

Por otro lado, en #8, Marcos discute el nuevo camino y objetivo de la resistencia zapatista: el común. El Capitán narra una historia inspirada en el Popol Vuh. En un tiempo sin luz y todo oscuridad, los dioses no atinaban qué hacer; se portaban como machos, lanzaban bravuconadas y proponían ideas inconexas. La diosa madre Ixmucané actuó de otro modo; reunió a la gente, organizó la discusión y así, en diálogo colectivo, una solución se fue perfilando alrededor de un concepto entre tod@s creados: “el común”. En #20, el SupMoisés relata las discusiones colectivas donde los pueblos zapatistas hablaron con sus ancestros. De ahí concluyeron que el origen de muchos padecimientos y tropiezos era la propiedad privada, y que por tanto ensayarían lo contario, la propiedad en común.

“En resumen ésta es nuestra propuesta: establecer extensiones de la tierra recuperada como del común.”

Se trata de una modalidad en la tenencia de la tierra inexistente en la legislación mexicana:

“Ni [propiedad] privada, ni ejidal, ni comunal, ni federal, ni estatal, ni empresarial, ni nada. Como quien dice: ´tierra sin papeles´. Si preguntan si es tierra de zapatistas, de partidistas o de quién, pues de ninguno de ellos. O de todos, es lo mismo. No hay comisariado o agente a quien comprar, asesinar, desaparecer. Lo que hay son pueblos que trabajan y cuidan esas tierras. Y las defienden…

“Esto, así muy resumido, es lo que se presentó y se consultó con todos los pueblos zapatistas. Y salió que la inmensa mayoría estuvo de acuerdo. Y también que, en algunas regiones zapatistas, ya se estaba haciendo desde hace años.”

La iniciativa de trabajar tierras en común se articula con otra sorpresiva iniciativa. En #4, Moisés anuncia que “después de un largo y profundo análisis crítico y autocrítico, y de consultar a todos los pueblos zapatistas, se decidió la desaparición de los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ) y las Juntas de Buen Gobierno.” Y en #9 explica que el núcleo de la “la nueva estructura de la autonomía zapatista” que reemplaza a la anterior son los gobiernos autónomos locales (GAL). La descentralización es radical: “Si antes había unas decenas de Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas, ahora hay miles de GAL zapatistas.” Ahora “cada GAL controla sus recursos autónomos organizativos (como escuelas y clínicas)” y –algo fundamental para trabajar la tierra en común—cada GAL controla “la relación con pueblos hermanos no-zapatistas vecinos.”

El paso es inspirador: proponen comunidad en vez de confrontación con los pueblos hermanos no zapatistas. Lo común, este “viejo nuevo camino” se actualiza ofreciendo tierras recuperadas en el levantamiento de 1994 a grupos no zapatistas interesados en trabajar y defender la tierra. “Para que se pueda lograr esto, tiene que haber un acuerdo entre los pobladores sin importar si son partidistas o zapatistas.” (#20)

Es un paso impresionante. Así como con el levantamiento de 1994 y la creación de los caracoles en 2003, de nuevo los pueblos maya zapatistas desafían la historia de la “civilización”, es decir, siglos de explotación, opresión, patriarcado y colonialidad. Se proponen, ni más ni menos que poner de cabeza la pirámide social (#10). Y contra la sacrosanta propiedad privada, ofrecen –tan solo– cultivar una vida en común: “Sobre esa propuesta [propiedad en común de la tierra] saldrán más: de salud, de educación, de justicia, de gobierno, de vida.”

Es una invitación dirigida a pueblos originarios vecinos, pero no sólo a ellos. La invitación se extiende más allá de las fronteras: “Unas hectáreas de esa No-Propiedad se va a proponer a los pueblos hermanos de otras geografías del mundo.” Contra sectarismos, un mundo donde quepan muchos mundos:

“No importa si eres zapatista, partidista, católico, evangélico, presbiteriano, ateo, judío, musulmán, negro, blanco, oscuro, amarillo, rojo, mujer, hombre, otroa.”

En conclusión, ser buena semilla

La audacia de las nuevas propuestas zapatistas se entiende mejor apuntando al futuro más allá de sexenios y caminos trillados. Marcos advierte: “Tal vez alguien de ustedes pueda valorar el sentido profundamente rebelde y subversivo de esto en lo que, para no variar, nos jugamos la existencia.”

¿Y por qué lo hacen? No sólo para respetar su palabra y sus principios de mandar obedeciendo luchando por tod@s y no sólo por ell@s. También y quizás sobre todo como una táctica para enfrentar la tempestad:

“Y nosotros lo que hicimos fue, pues, proponer un camino para poder cruzar la tormenta y llegar con bien al otro lado. Y no hacer ese camino solos como zapatistas, sino que juntos como pueblos originarios que somos… Digamos que lo vemos necesario eso para poder enfrentar la tormenta.” (#20)

Los zapatistas no temen sobrevivir la tempestad sino perder su humanidad en el intento:

“Podemos sobrevivir a la tormenta como comunidades zapatistas que somos. Pero ahora se trata no sólo de eso, sino de atravesar ésta y otras tormentas que vienen, atravesar la noche, y llegar a esa mañana, dentro de 120 años, donde una niña empieza a aprender que ser libre es también ser responsable de esa libertad.” (#3)

Se interesan pues en abrir futuro más que en definirlo:

“No pretendemos heredar a las próximas generaciones una concepción del mundo. No heredarles nuestras miserias, nuestros rencores, nuestros dolores, nuestras fobias, ni nuestras filias. Tampoco que sean un espejo con una imagen más o menos aproximada de lo que supongamos bueno o malo. Lo que queremos es heredar vida.” (#12)

A final de cuentas, su llamado es a ser buena semilla: Queremos ser la semilla de una futura raíz que no veremos… La vocación zapatista, si alguien nos apura a una definición lacónica, es entonces ´ser buena semilla´.” (#12)


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