5 de septiembre, 2025
La serie de videos “Los guardianes de los bosques” examina la profundidad de la actual crisis ecológica en cinco de los mayores bosques del mundo, pulmones cruciales para el planeta Tierra localizados en Nueva Guinea, Brasil, Canadá, Gabón y Mongolia. En los cinco casos, la crisis es ocasionadas por la devastación industrial y el calentamiento de la tierra, a su vez resultado de la industrialización salvaje.
Los videos presentan también los esfuerzos desesperados de pueblos originarios en esas regiones por proteger los bosques que son su hábitat. Como en casi todos lados, el oficio de defensor o defensora de la Madre Tierra es peligroso pues al enfrentar intereses empresariales y a los gobiernos, arriesgan su integridad e incluso su vida.
Esta serie fue producida en Europa con la intención de subrayar la intervención de gobiernos y ONGs progresistas. Pero no puede eclipsar que las y los guardianes verdaderos de los bosques no son otros que los pueblos originarios.
Traducción y transcripción del alemán por Cecilia Dávalos.
Original: Die Hüter des Waldes

Gabón, fuerza curativa del bosque
Curandero Mmbongo comparte su palabra.
“Soy Kassa Moussavou Hilarion, me llaman Mambongo, soy curandero tradicional y uso medicina tradicional, así estoy en estrecha conexión con los animales y las plantas. En el bosque hay todo, sin el bosque no hay nada. Por eso el bosque es mi vida.”
El bosque de Mambongo se encuentra en la costa occidental de la cuenca del Congo, es cinco veces más grande que Alemania (casi del tamaño del país México). Es uno de los pulmones más importantes del planeta, uno de los grandes bosques cuya devastación avanza lentamente.
Desde la carretera a la orilla de los terrenos de su comunidad, Mambongo observa los camiones cargados de madera que van a venderse a la capital, a 170 kilómetros de distancia.
“Uno llora cuando los ve, transportan todo tipo de árboles. De sus frutos se alimentan los animales. Es innombrable la lista de las empresas que están involucradas desde los 1970s. Creemos que principalmente son empresas asiáticas, y aunque se sepa ya entre las autoridades, la corrupción lo permite. Los habitantes del bosque empobrecen cada vez más, en lugar de sacar provecho de esta industria.”
Una mujer de la comunidad cuenta que antes Mambongo se iba a trabajar a la ciudad para ganar lo suficiente y poder mantener a su familia. Pero hace poco regresó para luchar por la protección de los bosques. Ahora viaja a otras regiiones para conocer los proyectos que se llevan a cabo. Quiere conocer gente que lucha por conservar la naturaleza y por el mejoramiento del nivel de vida de sus habitantes.
“Nosotros mismos tenemos que luchar e inventar métodos.”
La madera se manda a Europa y a los países ricos de Asia. De hecho, más del 30% de la tala se hace de forma ilegal, pero es muy difícil tener el control de la situación.
Mambongo visita la Compañía Ecuatorial de Bois, una de las poca que trabaja considerando la sostenibilidad. Su meta es limitar el efecto negativo de la tala al ecosistema. Cada parcela que tala, debe reforestarse, sólo está permitido cortar dos árboles por hectárea en una temporada, y se busca trabajar con maderas de árboles que crecen rápidamente. Esta firma opera con un criadero de árboles que investigan los sistemas más propicios para la reforestación y conservación. Manbongo aquí pide semillas que puedan ser aplicadas a su región para imitar el programa. Pero debe estar claro que aunque se siembren esta clase que crece con rapidez, igualmente hay que reponer las otras que forman la variedad local y cuidar de no perder la biodiversidad.
Las investigaciones y prácticas de la compañía tienen un alto valor científico aplicado en el lugar en sí. No sólo se trata de la evolución en particular de cada una de las especies, sino también –y con un lugar preponderante– de la comunicación entre especies. La vegetación muestra una gran dependencia de interacción, al igual que la fauna y el hombre. Cada una de las especies es profundamente dependiente de todas las demás. Se trabaja sistemáticamente para detener el saqueo ilimitado de especies animales y vegetales, que van a dar a coleccionistas privados o a empresas como la farmacéutica. Y detener la “tradición” de los colonizadores de cazar elefantes que en estos parajes están por extinguirse si no se protegen. Lo hacen con el fin de obtener el marfil, se matan los paquidermos y dejan abandonado el resto de los cuerpos.
“Sentimos cómo estas pérdidas mellan la cultura. Nosotros curanderos encontramos cada vez menos nuestros medicamentos tradicionales. Poco a poco estamos viendo decimarse nuestras medicinas usadas desde hace siglos.”
También en Gabón, Desde 2002 se han creado 16 parques como reservas naturales. Al principio los habitantes se oponían a ello, pero poco a poco han ido descubriendo las ventajas y se han integrado a su cuidado y desarrollo con las formas naturales conocidas por sus antepasados y recopiladas por luchadores como Mambongo.
Rodriguez Nyau, guía de uno de estos parques, narra cuando Mambongo pregunta.
“Yo siempre he vivido con mis padres, mis abuelos y todos mis parientes en este lugar. Vivíamos normalmente de la caza, la pesca y la recolección de frutos y semillas. Cuando en 2002 se inició la idea de esta reserva, se nos dijo que no podríamos cazar ni recolectar. Por eso al principio la idea nos pareció mal. Pero el parque significó trabajo para los habitantes y entonces aceptamos la idea como buena. Ahora ganamos por ejemplo con los gorilas. Antes los matábamos porque venían a desvastar nuestros cultivos, algunos hasta se los comían. Pero desde que se fundó el parque, están bajo protección, y esto es una atracción para los turistas, que solamente pueden llegar bajo nuestro cuidado ecológico. El parque además impulsa el trabajo de los investigadores que están encontrando la mejor manera de que se recupere el medio ambiente.
Mambongo comparte palabra después de una visita al territorio de los gorilas y experimentar la naturalidad de la relación con ellos si se les respeta, se les deja en paz y no se les provoca :
“Me hace muy bien estar aquí en el bosque, respirar lo que crece como es. Nuestro lugar ya no tiene esta naturalidad. Es impresionante la interacción. Tengo que informar a mi gente sobre la importancia de un parque como este, de la lucha colectiva. Por el bien de todos y de todo.”
Las zonas lacustres que visita Mambongo se ven igualmente desgastadas por la tala desmedida de quienes vinieron, explotaron y se fueron sin considerar el terrible daño que dejaron tras de sí. Los nativos quieren volver a sus formas artesanales de vida, desplazando lanchas de plástico y motor. Sus botes actuales los construyen con madera de la que siempre fueron hechos antes y que al dejar de servir puede reintegrarse a la naturaleza sin volverse basura de la que no se puede deshacer nadie. Los hombres que entonces se vieron obligados a trabajar en la industria se encuentran actualmente sin trabajo y sin poder pensar en la jubilación. Pero desde que se unieron al proyecto está cambiando todo, como cooperativa tienen la posibilidad de integrarse. Esta opera sin que se tomen decisiones individuales, sacando provecho del trabajo colectivo.
Durante su camino por la selva, Mambongo muestra las diferentes clases de árboles y su forma de relacionarse con ellos cuando se les pide permiso de tomar y usar hojas o cortezas para sus medicamentos. Habla de sus rituales y sus experiencias: Envía un mensaje:
“Quién esté arriba, (refiriéndose a la magnitud de un árbol y a la altura de su corona), no debe olvidar a los de abajo. Sabemos lo que es estar abajo, vivimos en el campo protegidos por lo natural.”
Según un último informe de las Naciones Unidas, los pueblos indígenas protegen mucho mejor los bosques que las instituciones oficiales.
Mambongo sigue su recorrido, buscando árboles para llevar a su pueblo y cortezas y hojas que necesita para una ceremonia. Desgraciadamente ya casi no encuentra lo que busca, porque gran parte de ellos está en Asia en forma de muebles fabricados por industriales inconscientes de las consecuencias de sus actos. Se trata de árboles que tienen una función curativa especial para muchas enfermedades.
“No se cortan sus partes sin pedirle permiso y hacer un pequeño ritual con él. Hay que cuidarlos porque son hermanos mayores.” Mambongo llora por el deterioro, aquí en el bosque y en su casa cuando ve pasar a los camiones cargados de madera.
Los árboles con propiedades tan especiales son talados clandestinamente y llevados mediante acciones corruptas a los consorcios farmacéuticos que venden sus productos a precios inalcanzables para las poblaciones nativas. También se utilizan en tratamientos de desintoxicación de drogadictos. De aquí que sea un producto muy demandado.
En búsqueda de un árbol sagrado, Mambongo va a un pueblo en el que se lleva a cabo un proyecto especial de una ONG que busca su recuperación. Quiere ver cómo llevar el árbol a su comunidad. Encuentra que los cultivos están amenazados por los elefantes. Para ahuyentarlos sin cazarlos, se colocan panales que reaccionan ante los paquidermos. Son abejas que reaccionan rápidamente cuando sienten su cercanía por las vibraciones del suelo y sienten que pueden ser una amenaza para la seguridad de sus panales. Un piquete en la trompa o en los ojos es especialmente doloroso. Así se actúa con medios naturales sin violentar a los animales, porque se cuidan de no molestar a las abejas.
Mambongo confía en que un proyecto de reforestación asumido por los habitantes de su pueblo tendría éxito. Agradece las semillas que le han dado, las lleva a su territorio y las siembra con un ritual conocido desde hace más de mil años, ya conocido por los pigmeos. Del árbol que crecerá, se toman pequeñas partes de la raíz que despiertan un sexto sentido en un viaje astral. En la comunidad todos han tenido la oportunidad de experimentarlo en rituales, o como medicamento cuando alguno se encuentra con problemas físicos o mentales. Los espíritus del bosque le hablan cuando el efecto inicia. Se despierta una parte de sí que no se conocía. Se experimenta una simbiosis de hombres, plantas y animales. Todo tiene su importancia y su significado.
Durante los rituales colectivos, los danzantes entran en trance. Van adornados con elementos naturales tradicionales que los hacen sentir otra parte de sí. En esa danza los participantes se funden en una unidad que expresa su cultura y su tradición.
“Con el mantenimiento del bosque protegemos todo: a los hombres, a la naturaleza, a nuestra tradición. Mi misión es la protección. Deseo que surja una luz que ilumine a muchas generaciones venideras. Subir a la copa de un árbol es encontrarse con los ancestros. Un árbol grande es un espíritu grande. Su edad va más allá de lo que nos podemos imaginar. Un árbol es fuerza, sin él perdemos todos, es el rey del bosque.”


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