Presentación del Mural: 1968, Semillas y Memorias

Plaza de las Tres Culturas, Tlatelolco, Ciudad de México, 19 de julio de 2025

Los recuerdos van y vienen, provocando memorias y sembrando semillas. Esa tarde nublada del dos de octubre, miles de estudiantes, vecinos, aliados y simpatizantes del movimiento estudiantil de 1968 discutían qué hacer con una rebelión juvenil que a pesar de granaderos y soldados, era cada día más y más popular. A diez días del inicio de los primeros y únicos juegos olímpicos realizados en México, el gabinete presidencial también estaba reunido. El jefe de gobierno había dado la orden de frenar la movimiento a como diera lugar y la decisión estaba tomada. Aproximadamente a las 6 de la tarde avanzaron con balas y bayonetas. Los cuerpos comenzaron a caer y la plaza a mancharse de sangre. Asombrados e incrédulos, los y las manifestantes, en shock, no encontraron donde guarecerse. El tiroteo continuó por horas, de hecho por días. Los tanques tomaron la plaza. Los gritos y sollozos se confundían con la lluvia que caía. Esa fecha quedó grabada en la conciencia popular. ¡Gobierno asesino, escucha, dos de octubre no se olvida!

Joya de la modernidad, Tlatelolco era una unidad habitacional clase mediera recién estrenada y diseñada para unos 80 mil habitantes. El terror y dolor de los y las vecinas por la masacre en Tres culturas difícilmente se borró. ¿Cuántos fueron asesinados? Se habla de 400. ¿Cuántos eran residentes? Sabemos que hasta niños fueron alcanzados por las balas y que hubo sobrevivientes. Unos emigraron, muchos se politizaron, miles vivieron la amargura del shock postraumático. Y la vida siguió. El régimen de Díaz Ordaz y los gobiernos que lo siguieron hicieron lo que pudieron para borrar la masacre. Sin mucha suerte, pues por más de medio siglo, cada dos de octubre sale una marcha de Tres culturas desafiando el olvido. Varios murales en los edificios de Tlatelolco, tímidamente rescatan también la memoria. Al lado de la Plaza, un centro universitario, el CCU, ha creado un museo de sitio que resguarda y exhibe la cultura y la rebelión de los años sesentas y se enfoca en el movimiento estudiantil del 68. Y hoy, un pequeño colectivo ha creado un mural en uno de los locales del Edificio Chihuahua donde los eventos de aquel año ocurrieron.

El muralista Gato Contreras es ya conocido en la banda de comunidades y pueblos que se rebelan contra el neoliberalismo, en su versión dura de derecha, y en su versión nice progresista. Porque Gato ha plasmado imágenes y colores en las paredes más rebeldes, sea insultando a Gobernación con las siglas del EZLN, o pintando las paredes de la Casa de los pueblos defendida por una comunidad otomí, o en muros donde pueblos cholultecas confrontan el mal gobierno defendiendo agua y territorio. Y hay muchos otros etcéteras. Por más de un año Gato estuvo trabajando en este mural monumental sobre el 68 discutiendo las imágenes con otros integrantes del Colectivo Raíces Tlate y con un número de activistas, analistas y sobrevivientes del 68 que no se han vendido ni se han rendido, que siguen en la lucha. A veces sin comer pero nunca sin una taza de café, Gato plasmó en la pared central de Raíces Tlate cientos de personajes, escenas, símbolos, evocaciones, consignas, textos y posturas. Todo con la intencionalidad de crear el mural más comprehensivo hasta la fecha de aquel movimiento y su terrible desenlace. Y como todo registro histórico, los significados son selectivos y dan lugar a polémicas, más aún tratándose de un episodio tan controversial.

Mural: 1968, Semillas y Memorias

El mural es un tríptico que primero se centra en narrar ciertos antecedentes y momentos del movimiento. Luego, en la parte central, intenta fijar el fatídico 2 de octubre. Y la tercera parte se enfoca en el legado de esa lucha, subrayando la continuidad entre aquellos y aquellas activistas que sacudieron la ciudad de México y otras urbes del país con otros y otras que en el presente siguen en rebeldía quizás con otras consignas pero recogiendo los mismo valores y anhelos de hace medio siglo. Motivaciones que de ningún modo han quedado resueltos, a pesar de gobiernos progresistas, de activistas ahora con chamba en el gobierno o de intelectuales ya comprometidos con el arriba que con las y los de abajo.

Porque fueron los y las de abajo quienes en 1968 arroparon, aplaudieron y se sumaron al movimiento estudiantil.

Panel 1- Movimiento y antecedentes
Panel 2- La masacre del 2 de octubre
Panel 3- Legado y continuidad

En los meses que siguen narraremos algunos elementos plasmados en el mural. Por ahora les dejamos los enlaces a un par de reportes producidos con motivo de la terminación y primera presentación de 1968, Semillas y Memorias.

Fabiola Palapa. El arte es la forma más sublime de protestar, sostiene Gato Contreras. La Jornada, 21 de julio, 2025

Grecia Rocha Soriano en Instagram. Un mural que despierta conciencia social


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