Raíces en resistencia: Trabajos, logros, obstáculos
Presentación al Encuentro el todo y las partes (Agosto 2025)
Raíces en resistencia
Creemos en las raíces porque nos enseñan de resistencia y rebeldía, porque saben rendir hasta el concreto más terco, porque se esparcen más allá de lo que el ojo puede ver y se tejen con otras para hacerse entre ellas más fuertes y resilientes. Nosotras somos mexican@s, chilang@s pues, nacidos en la ciudad de México de padres que migraron de Michoacán, Durango y de otras partes del planeta, luego nosotras también migramos y crecimos raíces allá en el norte, donde luchamos por muchos años en la panza de la bestia llamada Estados Unidos. Allí fuimos unas de tantas que recibimos el café que los pueblos zapatistas nos donaron a las comunidades de migrantes en lucha, eso fue la primera vez que se hizo presidente el Trump. Ya después de muchos años, nos regresamos a México y ahora andamos apenas sembrando semilla en un lugar llamado Tlatelolco, frente a su Plaza de las tres culturas donde el gobierno martirizó a centenas de estudiantes el 2 de octubre de 1968.
Somos un colectivo pequeño y la hidra capitalista del norte nos zarandeó pero no logró devorar nuestra conciencia. Allá luchamos y aquí seguimos tratando de tejer raíces en resistencia entre la Ciudad de México y California, rompiendo cercos.
Resistencias a la tormenta
Escuchamos con atención los caminos que compas nos platican que quieren andar para resistir la tormenta.
Unos dicen que la tormenta será brutal y arrasará con mucho: agriculturas, gobiernos, empresas, países, internet, ciudades, trenes, aviones, comercio mundial, etc., etc. Y dicen que hay que prepararse construyendo arcas, algo así como el Arca de Noé que según la Biblia la construyeron cuando vino el gran diluvio. Dicen que hay que construir muchas arcas, miles de arcas, chicas y grandes pero más bien chicas. Y pues sí, les decimos que quizás tienen razón.
Otros dicen que que mejor hay que darle a un levantamiento de todos pueblos del campo y la ciudad contra el capitalismo. Algo así como una gran revolución mundial que haga caer a los capitalistas. Algo como el levantamiento zapatista de 1994 pero en grandote. Y pues sí, les decimos que quizás también tengan razón.
Entonces como que vemos pues que hay que hacer las dos cosas: construir arcas en nuestras geografías para cuidarnos y a la vez tratar de que el derrumbe de la bestia capitalista, sobre todo de la bestia llamada Estados Unidos, no nos aplaste. Aprender a producir por nosotras mismas el agua, la comida, el techo, la seguridad y cuidar el agua y a la Madre Tierra todas ellas tantas cosas se necesitan para sobrevivir. Pero también queremos poner nuestro granito de arena para ayudar a tejer muchas arcas y movimientos que se preparen para una revolución mundial. Sembrar raíces en Tlatelolco y echar agüita para que las matitas y arbustos de rebeldía que crecen por doquier tejan sus raíces por debajo de la tierra y así se agarren y sostengan unas a las otras.
Para todo esto, mucho hemos aprendido de ustedes, comunidades maya zapatistas, EZLN, muchas gracias.
Raíces Tlate
Tlatelolco tiene como 40,000 personas y está en el centro de la ciudad de México. Como les decíamos, allí hubo un movimiento estudiantil muy fuerte que el gobierno asesino de Díaz Ordaz atacó a sangre y fuego. En tres horas, los soldados mataron como 400 estudiantes a balazos y bayonetazos. Metieron a la cárcel a miles. Y no sabemos cuántos más desaparecieron. No fue fácil. La resistencia de estudiantes y vecinas fue muy fuerte. El 2 de octubre manchó de rojo la historia de México, rojo por la sangre y rojo por la resistencia.
Frente a esta plaza llena de muertos estamos trabajando para abrir un centro comunitario autónomo llamado Raíces Tlate. Algo así como empezar una arca que reúna a los corazones rebeldes de esta geografía. Que resista los programas del mal gobierno para robarnos agua y territorio y dárselos a los ricachones mexicanos y de otros países para sus condominios de lujo y sus shopping centers absurdos. Queremos que Raíces Tlate se afane en tejer redes para acompañar luchas y cuidarnos unas a otras. Un centro que se hermane con los pueblos y comunidades zapatistas y del CNI y con los colectivos que luchan en esta ciudad monstruo y en los pueblos originarios que le rodean.
Ya está todo listo y tiene un hermoso mural con imágenes de lucha y represión del 1968 que el hermano Gato Contreras pintó. Coincidimos con el Gato en estas ganas de que el arte sea una herramienta y que con las imágenes que él plasmó en un muro resguardado (no vaya ser que lo quieran eliminar como a las estatuas de Fidel y el Ché que acaban de quitar) resistamos la intención del estado de borrar de la historia a los y las estudiantes, infancias, trabajadores y vecinas y vecinos asesinados por militares ese 2 de octubre pero además con el olvido exonerar a los asesinos que nunca recibieron castigo. Peor aún la intención de decir que la 4T es el legado del movimiento estudiantil, porque lo han dicho, en medio de un festejo militar apenas el año pasado quesque para rendir homenaje a los muertos, mero en la plaza que bañó su sangre. El mural sirve sobre todo para que las nuevas generaciones conozcan esa historia, y las no tan nuevas, no lo olviden. Que persista la resistencia. Pero faltan terminar el tramiterío de los cochinos permisos que el mal gobierno exige que se hagan para que no ponga pretextos para destruir el centro. Es una cabeza de la hidra que estamos aprendiendo cómo herir y cortar.
También defender un rincón de la Madre tierra que brota en Tlatelolco. No es un bosque pero sí hay como 12 mil árboles que se están muriendo por falta de agua, tierra y cuidados. Por ellos también estamos luchando.
En esto de seguir sembrando raíces, tuvimos suerte de que al llegar de regreso a nuestra querida ciudad Monstruo encontramos para vivir a Tlatelolco (que en Nahuatl significa “monticulo de tierra o de arena” ya que era una pequeña islita enmedio del lago de Texcoco que es donde se fundó lo que es ahora la ciudad de México).
En Tlate, las viviendas están en edificios, algunos pequeños de 4 pisos, pero otros hasta de cerca de 20 pisos. Alrededor de los edificios hay un montón de jardineras, espacios donde la tierra no ha sido cubierta por cemento, sino que tiene plantitas y un montón de árboles, dicen que en nuestra colonia que no es muy grande, tenemos 12 mil árboles, y eso es un verdadero bosque en una ciudad donde cada vez más el concreto va cubriendo la tierra, para dar paso a edificios, carreteras, pistas para que corran los turistas y enormes centros comerciales. Para ustedes compas, rodeados de tantos árboles, ver una plantita crecer puede parecer pequeño, para nosotros es un privilegio.
Pero es un privilegio que está muriendo. Esas que llaman jardineras, están descuidadas, la tierra es árida, no se ha nutrido, ni cuidado en muchos años. Algunas plantas silvestres crecen nomas porque son muy resistentes, los árboles ya viejos están enfermos de plagas, de hongos, de falta de nutrientes, están muriendo. Algunos nuevos intentan crecer, pero mueren en el intento. Ahorita está lloviendo y felizmente vemos cómo todo está verde alrededor, pero en los meses de sequía entre noviembre y mayo, de verdad que sufren plantas y árboles y con ellos, nosotras.
Hay un sistema de riego que utiliza las aguas grises de los edificios, la trata y la regresa a esas jardineras para regarlas, pero también ese sistema de riego está viejo y deficiente. El caso es que recibimos agua para regar nomás una hora cada semana. Solo la organización entre vecin@s ha logrado la salvación de estos espacios. Nos coordinamos para aprovechar esa hora lo mejor posible, haciendo tequio, prestándonos mangueras y cubetas. Además de que complementamos el riego con agua que reciclamos de la cocina o el baño, el caso es no dejar que se sequen las plantas.
Cuando llegamos a Tlate nos dijeron que ni intentáramos hacer trabajo colectivo porque la gente no respondía. Hoy a través de la palabra, de reunirnos con vecinas y vecinos encontramos que podemos tener muchas diferencias políticas, religiosas o ideológicas pero que con muchas y muchos tenemos en común el amor y respeto por la Madre Tierra y el entendimiento de que no es un “recurso natural” sino que está viva y que si no hacemos algo acabaremos por destruirla.
Estamos en colectivo nutriendo la tierra y los árboles, reforestando, y hasta estamos cambiando de sembrar solo flores de ornato, que es lo que rodeaba los edificios, a cultivar plantas medicinales, árboles frutales y ya hasta sembramos papas, calabazas y acelgas. Entre las y los compañeros que estamos colaborando habemos desde gente de juicio hasta infancias de 3 años pa arriba. Entre todas y todos hemos resistido ataques de partidistas que creen que al organizarnos, les queremos quitar su coto de poder, o vecinas y vecinos que nos han dicho que las jardineras son para flores no para elotes o jitomates o menos hacer composta porque se ve feo. También hemos resistido a funcionarios que al ver el trabajo que realizamos se quieren tomar la foto con nosotros y si no queremos nos quieren bloquear o hasta echar a la policía. ¿Y nosotras? Nomas ponemos oídos sordos o nos volteamos, y seguimos con azadón, pala, cubetas y trabajando en común, y eso les ha callado la boca.
Ahora estamos ya preparando talleres y conversatorios de uso de plantas medicinales, de cuidado de la tierra, actividades con infancias para conocer los bichitos que han regresado con el cuidado que estamos haciendo a la tierra y las plantas. Entre plática y recorridos encontramos que la mayoría de nosotros sabemos de diferentes usos de plantas y más entendemos que es necesario alejarnos de la medicina de bata blanca que ni está disponible para muchos de nosotros y si está, luego nos hace más daño que lo que nos cura.
Enlaces
Bien sabemos que no estamos solas ni podemos enfrentar a la hidra capitalista nomás desde Tlatelolco. Entonces nos buscamos juntamos con compas de la ciudad, del país y del mundo. Por eso colaboramos con un espacio que llamamos “Espacio de coordinación nacional: Alto a la guerra contra los pueblos zapatistas”, o más cortito “Espacio de enlace nacional.” en el que muchos colectivos e individuos acá presentes en este encuentro participan.
Este espacio nació en junio de 2023, cuando la ORCAO atacó la comunidad Moisés Gandhi y balaceó al compañero Jorge López Santíz. Como espacio le entramos a la denuncia y repudio de ese cobarde ataque. Entonces se tejió una jornada que logró reunir marchas y acciones en decenas de ciudades de México y otros países. También se organizaron varios foros para reflexionar sobre qué estaba pasando y que veíamos que iba a venir. Después de esta jornada, decidimos no dispersarnos y mantenernos como un espacio de encuentro, después de que la pandemia del covid nos había dispersado mucho.
Luego, el espacio respondió al llamado del CNI para una acción global el 12 de octubre, día de la resistencia y la dignidad indígena. De nuevo, la respuesta permitió hacer 51 acciones en el país y 50 en otros países. Entre estas, una marcha en la Ciudad de México encabezada por el CNI.
Para el 2024, el espacio de enlace nacional colaboró con el Frayba y la Red Ajmaq para organizar jornadas de difusión y solidaridad demandando la excarcelación de los compañeros zapatistas Manuel Gómez y José Díaz. Afortunadamente, ambos compas recuperaron su libertad.
Para este año 2025, el espacio colaboró en marzo con la jornada global Justicia para Samir Flores Soberanes. En esa jornada se sembraron varios bustos de Samir Flores en México y el mundo. En mayo fuimos a visitar a la Secretaría de Gobernación de nuevo para repudiar la violencia contra comunidades en Chiapas y otros estados.
El espacio de enlace nacional sigue reuniéndose a veces con más de 100 colectivos y a veces con menos de 10. Se mantiene como un espacio de comunicación continúa donde circula comunicación, aliento y cuidado entre colectivos y compas que en lo individual participan por ejemplo en Chiapas, Baja California Sur, Puebla, Morelos, Guerrero, Michoacán, la llamada Ciudad de México y la llamada periferia de la ciudad en colonias del Estado de México.
Obstáculos y tareas pendientes
Bueno, esos logros son buenos pero los obstáculos son muchos. La tormenta es imparable y sus daños se siguen sumando en todo, desde cómo poder vivir hasta cómo poder organizarnos. Hay que regresar a las cosas más fundamentales, por ejemplo la tierra, pero en la ciudad nos cuesta aprender a cultivarla y defenderla contra la imparable selva de concreto. Pero igual hay que seguir tratando y aprendiendo y, nos parece muy importante, ir aprendiendo -o reaprendiendo- a tejer comunidad mientras cultivamos la tierra y aprendemos oficios. Sembrar semillas de comunidad es tan importante como otras semillas.
El absurdo más grande es el agua. La ciudad es un gran parásito que se la roba de muchos pueblos. Y la chupa sin medida de pozos medianos y profundos. Luego es el agandalle donde los de arriba la privatizan para sus mansiones, clubs de golf y shopping centers. Montón de colonias sobre todo de la periferia la reciben a gotas o en pipas caras y sucias. O sucede lo contrario, que llueve mucho, los drenajes se llenan y el agua de lluvia se mezcla con las aguas “negras” todas contaminadas. Y de nuevo es el agandalle. El mal gobierno escoge que primero se inunden las mismas colonias a las que menos agua les llega. Así, la muerte ronda con la sequía o con las inundaciones. Tenemos que aprender a sembrar agua, a cuidarla y protegerla, a guardarla cuando llega en exceso para tenerla cuando llega la sequía. Hay que caminar con los pueblos que en la periferia de la ciudad resisten defendiendo las tierras y bosques que sabias en cómo absorber las lluvias y recargar los llamados mantos acuíferos.
Y ni qué decir de la violencia criminal que crece como cáncer. El mal gobierno y sus policías no quieren y algunas veces no pueden protegernos. La policía no me protege, me protegen mis hermanas, gritan las compañeras en las marchas del 8 de marzo. Tenemos que aprender a defendernos y a caminar al lado de las madres y familias buscadoras. Y es muy difícil porque ellos tienen las armas, el poder político, el dinero que todo lo compra y la cultura del agandalle y la corrupción. Pero bueno, lamentarse está bien si luego viene el dar un paso, luego otro y así agarrar camino y aprender a cuidarnos y defendernos.
Estamos en crisis porque el capitalismo le está robando el futuro a niñ@s y jóven@s. Trabajos miserables por un lado, celulares y ahora IA por el otro. Una puede morir de pobreza, por violencia o por soledad y depresión. No nos queda sino ser como luciérnagas que lanzan su luz chiquita llamando los corazones rebeldes que en todos lados se encuentran para que no estén solos y para juntas cantar y bailar nuestras rabias y calentarnos un poquito el porvenir.
